El Tickling es un técnica que es parte esencial de “la previa”, debido a que estimula las zonas erógenas, aumenta la sensibilidad y prepara el camino hacia un orgasmo inolvidable.

A grandes rasgos esta técnica se basa en que a través de cosquillas eróticas, lidera el camino hacia un orgasmo explosivo y suma carcajadas al clímax.

Técnicamente la risa está íntimamente relacionada con las zonas cerebrales responsables del placer, además, cuando nos hacen cosquillas liberamos endorfinas, por lo cual, incluir esta práctica es casi una obligación entre las sábanas.

Para practicarlo, debemos tener claro que no hay un área del cuerpo definida, debido a que todo puede convertirse en una gran zona erógena sensible.

Lo más importante, es que cada uno se de el tiempo de descubrir cual es su propio “punto débil”, algo que también puede ser una parte esencial del juego.

Una recomendación es no no sólo las manos, sino, apoyarnos de algo, por ejemplo, el uso de plumas, e incluso plumeros, sirve para provocar al otro de una forma más suave, en la que incluso se puede jugar vendando los ojos y esposando, para así no poder evitar esas risas que podrían llevar de un minuto a otro al clímax.

También debemos considerar que el juego sexual es el periodo previo a la genitalización de la sexualidad, por lo que podemos o no incluir el uso de estos, pero al hacer uso de ellos la pareja puede mejorar su relación e incrementar el placer.

Considerar más en obtener lo deseado que en el tiempo, ya que para algunas parejas el tiempo del juego sexual puede ser de uno o dos minutos, otras parejas lo eliminan totalmente, pero este momento puede ser largo, incluso durar horas con el fin de incrementar el placer.